miércoles, 6 de noviembre de 2013

TIC y difusión del patrimonio.

TIC. TAC. TIC. TAC.

No es el sonido de las manecillas de un reloj en una biblioteca silenciosa, sino las señales del atronador sonido de Internet. Que la red ha acercado la cultura y sus opuestos a todo aquel que ha querido hacer uso de ella no se le escapa a nadie, pero pocos de estos usuarios, electores del conocimiento gracias a la democratización de la cultura, conocerán el término "TIC". Con este acrónimo se conoce a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, cuya definición más ortodoxa es la de “herramientas teórico-conceptuales para procesar, almacenar y presentar información”. Estas y su aplicación específica en la educación –las TAC, Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento- no son sino el mejor vehículo de comunicación entre el mundo del patrimonio y sus usuarios.

Las nuevas tecnologías han significado profundos cambios en la educación, las relaciones inter-personales y la creación del conocimiento. Sin embargo, es la misma red la que permite publicar un artículo ininteligible para el común de la población y una entrada de blog que, versando sobre el mismo tema, pueda llegar a un público sin ninguna característica concreta. En el caso del patrimonio histórico y cultural, las TIC tienen una relevancia especial, como cauce de difusión de unos trabajos que cada vez más frecuentemente se abstraen de la realidad.

Gráfico sobre la extensión media de las tesis por ramas. Pincha para ampliar.


El gráfico anterior es fruto de un estudio de la Universidad de Minnesota , que clasifica las ramas del conocimiento según la extensión frecuente de las tesis sobre el tema. Como se puede apreciar, Historia y Antropología coronan este ranking. Esto tiene una interpretación muy clara: que la especialización académica de las disciplinas eleva cada vez más el muro que separa al mundo investigador del público común. Las nuevas tecnologías y su capacidad de difusión deberían suponer puertas y ventanas en este muro, con las que, sin renunciar a la calidad académica, se realice una producción intelectual alternativa pero de calidad, accesible para el público interesado.


En este caso, el proyecto mismo del blog está destinado a abrir una ventana del Museo de la Catedral de Murcia hacia el mundo, por la que quepan nativos e inmigrantes digitales. Socialwin, una herramienta de análisis sobre presencia mediática en Internet , publicó recientemente un estudio hecho con diez museos españoles de gran repercusión , tales como el Museo del Prado, el Reina Sofía o el Guggheheim. Según este, a pesar de que gran parte de las instituciones culturales tienen perfiles en facebook y twitter, muchas veces el volumen de “seguidores” es solo producto de un momento concreto de la fluctuación. En otras palabras, que se produce un constante balanceo de cifras entre los nuevos seguidores y aquellos que abandonan las páginas. Los bajos “índices de fidelidad” dan a entender que los museos españoles no se comunican de forma eficaz o atractiva con su público. Sin embargo, tanto las malas estrategias como la falta de estas son un error que puede subsanarse. Inauguramos el blog.

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